Vol. 22, num. 1 (February 2026). Special issue: Gender in economic history

ISSN-L: 1698-6989

DOI: 10.33231/ihe

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Juan Manuel Matés-Barco y María Vázquez-Fariñas (eds.). Economía y globalización. Cien años de crisis económicas.

Miguel Ángel Malo

Apreciaciones generales

El libro que editan J.M. Matés-Barco y M. Vázquez-Fariñas presenta estudios sobre las principales crisis económicas de los siglos xx y xxi, con el desarrollo de la globalización como hilo conductor de todas las investigaciones. El objetivo general es analizar las crisis económicas de los últimos cien años, buscando descubrir sus causas y las consecuencias sobre diferentes regiones de la economía mundial. La obra pretende ser referencia para cursos de historia económica e historia de la empresa, y material para investigadores y lectores interesados. Aunque se centra sobre todo en los Estados Unidos y la Unión Europea, también incluye análisis sobre el fin de la URSS y sobre América Latina, Asia y África. Cada crisis se estudia en términos de sus propias peculiaridades, con análisis institucionales detallados en bastantes casos.
La claridad y unicidad del concepto de crisis económica parece darse por sentado desde el principio, aunque el propio desarrollo de los capítulos va mostrando cómo el contenido del concepto no es siempre el mismo. De hecho, a lo largo de la obra no queda clara la distinción entre crisis, ciclos económicos y crecimiento económico. Se echa en falta una discusión o presentación más sistemática en algún capítulo (preferiblemente, el inicial), presentando los diferentes conceptos utilizados en relación con crisis y dotándolos de una mayor unidad conceptual.
En el análisis de las crisis, es importante distinguir si el marco de análisis es una estructura de shock exógeno más un mecanismo de propagación (como en la macroeconomía de los ciclos), si las crisis son situaciones endógenas generadas por el desarrollo de la economía de mercado (más propio de la economía política) o si las crisis financieras tienen un patrón de desarrollo propio recurrente que acaba teniendo profundos efectos sobre la economía real (al estilo de Minsky, 1982). Algún tipo de reflexión conceptual sobre la estructura de las crisis, y cómo el análisis económico se ha aproximado a ellas en diferentes momentos habría supuesto una importante mejora. Un buen ejemplo de cómo hacerlo es, por ejemplo, el capítulo 2 de Rubini y Mihm (2010).
Aunque es un concepto menos polémico, tampoco se incluye una reflexión inicial sobre el concepto de globalización, que se puede asimilar a la mundialización de los mercados financieros y de bienes y servicios, como sucede a lo largo del libro. Sin embargo, la globalización también incluiría la mundialización de los mercados de factores de producción, en especial, la energía y el trabajo. El de la energía queda reflejado en el estudio de la crisis de los años 1970 (capítulo 4) y el de trabajo se menciona ocasionalmente con referencia a los flujos migratorios y a los impactos de la pandemia de Covid-19 (capítulo 11). Una breve discusión sobre el concepto y las fases de la globalización en la presentación habría reforzado la base del análisis.

Revisión de los capítulos

El libro arranca con una comparación de J. Hernández Andreu en el capítulo 1 sobre las crisis económicas en España de 1929 y 2008. Aunque centrar el análisis en España parece un acierto, el capítulo queda en una rápida descripción de trabajos previos del autor sobre el tema y no cuaja en un análisis sistemático. Esto hace bascular el libro más hacia el objetivo de proporcionar un repaso temático para lectores generales interesados que a aportar contribuciones significativas a los investigadores.
Los capítulos 2 y 3 (de J.M. Matés Barco y L. Caruana de las Cagigas y J. Tascón Fernández, respectivamente) desarrollan detallados análisis de la Gran Depresión (como crisis mundial) y la situación europea justo después de la Segunda Guerra Mundial. En ambos se encuentran buenos análisis amplios de los problemas de esos momentos históricos clave y las políticas (exitosas o no) realizadas por los gobiernos.
Avanzando en el tiempo, los capítulos 4, 5 y 6 (a cargo de M. Vázquez Fariñas, M.J. Vargas Machuca y S. Fari, respectivamente) están dedicados a las crisis energéticas de los años 1970, las crisis de los 1980 y a las crisis de 1990. El capítulo 4 examina los dos shocks del petróleo como parte de un mismo momento histórico, lo cual es un acierto e incidiendo en la importancia de las respuestas de política económica (centradas en la lucha contra la inflación) para entender la evolución económica posterior. El capítulo 5 trata la explosión de la crisis de deuda en América Latina y explora sus consecuencias para otras regiones, como África, lo cual supone una interesante aportación. La descripción de los planes puestos en marcha para atajar esta crisis (los programas de ajuste en los países deudores, seguidos del Plan Baker y el Plan Brady) muestra la importancia de las instituciones internacionales en este tipo de crisis y también sus limitaciones. El capítulo 6 analiza el periodo más reciente de expansión de la globalización, uniendo sus aspectos comerciales y financieros. La autora muestra cómo durante esos años (que gozó de una apreciación positiva general apresurada, como explicó Stiglitz, 2004) también se desarrolló una serie de crisis, relevantes para entender los cambios en la economía mundial, en especial en sus aspectos financieros, que eran avisos locales de problemas más profundos (Krugman, 2009). En este sentido, la sección 7 del capítulo 6 es un buen ejemplo de interpretación profunda y visión de conjunto. La crisis de las empresas «dot com» de Estados Unidos se analiza en el capítulo 6 (sección 6) como el colofón de las crisis de la globalización de los noventa. Se señala que es una crisis de naturaleza diferente, de tipo financiero, que más bien sería un preludio de los problemas financieros que culminan en la Gran Recesión de 2008, como también defendieron Roubini y Mihm, 2010.
El capítulo 7 (a cargo de I. Yányshev-Nésterova) cierra esta serie del siglo xx con un análisis sobre la desintegración de la URSS y la subsiguiente crisis. El capítulo muestra con claridad que el término «transición» no se compadece de la profunda y abrupta crisis que tuvo lugar, con elevadísimos costes humanos y sociales. La perspectiva adoptada de entender lo sucedido como una crisis económica permite comprenderla bastante mejor, y el resultado final es muy útil para quienes se adentren por vez primera en dicho periodo.
El libro se adentra en las crisis del siglo xxi con los capítulos 8 y 9 dedicados a la Gran Recesión. Ambos están a cargo de M.L. de Prado Herrera y L. Garrido González. El capítulo 8 se centra en los Estados Unidos y la Unión Europea, ya que la Gran Recesión arranca con el precedente de la crisis de las hipotecas sub-prime en EE. UU., que resultó ser la muestra de las debilidades sistémicas del sistema financiero norteamericano que llevaron a una crisis mundial a partir de finales de 2008. Esta crisis golpea a la Unión Europea al igual que al resto del mundo, pero aquí muta en 2010 en una crisis de deuda dentro de los países adheridos al euro. El tratamiento de la crisis dentro del euro es adecuado, pero se echa en falta un poco más de visión de conjunto y de las tensiones políticas canalizadas a través de la «troika» (Comisión Europea, Banco Central Europeo y Fondo Monetario Internacional), una institución no prevista en los tratados europeos.
El capítulo 9 resulta de gran interés por su análisis de la Gran Recesión en dos regiones mundiales tan diferentes como América Latina y Asia. El análisis es una buena muestra de cómo, en una economía globalizada, los análisis deberían ser más mundiales que locales. Sirve para entender la importancia de la experiencia previa de algunos países con crisis y los mecanismos de propagación. Se desarrolla un análisis sobre cómo los efectos de la Gran Recesión fueron más suaves en Latinoamérica. Con el caso asiático, se hace hincapié en la mayor velocidad de la recuperación, con la excepción de Japón.
El capítulo 11 (M. Castro Valdivia) analiza la última gran crisis, la relacionada con el Covid-19. Se presenta una gran cantidad de información, pero tal vez por su ambición, el capítulo tiene un cierto carácter de enumeración de detalles que no beneficia la interpretación de conjunto. Es también más breve que otros, lo cual limita la profundidad del análisis.
El capítulo 10 (J.A. Parrilla González y F. Cabrera Gallardo) rompe con la línea temporal que ordena los demás capítulos y analiza las crisis sucedidas en el continente africano de 1882 a 2020. Se divide de manera natural en dos grandes partes: una sobre el norte de África y otra sobre la zona subsahariana. La síntesis de un periodo tan largo y complejo se resuelve de manera adecuada, proporcionando un análisis comprensivo de la evolución de las crisis y prestando una atención especial a la evolución institucional. Tan solo ocasionalmente se echa en falta algo más de detenimiento en la interacción entre los problemas de largo plazo (crecimiento y desarrollo) y las crisis que suceden en el corto plazo.

Reflexiones finales

Nos encontramos ante un libro interesante que, de manera acorde con su título, intenta cubrir todo el mundo, aunque, inevitablemente, da más importancia a lo que sucede en los Estados Unidos y en la Unión Europea. La división temática por capítulos es adecuada, si bien en ocasiones se aprecia un esfuerzo de síntesis muy grande que deja algunos temas o regiones con un análisis muy somero. Dicha limitación tiene solución habitualmente con la bibliografía citada, que permitiría a los interesados profundizar en cada tema.
Los capítulos son muy independientes entre sí, lo que facilita su lectura por separado y su uso en las clases de historia económica de grado o posgrado. En este sentido, se aprecia que el objetivo docente es el que predomina. Ahora bien, teniendo en mente esa audiencia, la presentación tendría que haber incluido una revisión más detallada y precisa de los conceptos de crisis y de globalización. Esto habría redundado en un mejor cumplimiento del objetivo docente, pero también habría reforzado el objetivo de proporcionar contribuciones a los investigadores, pues habría redundado en análisis comparativos adicionales entre las crisis de corto plazo y la evolución a largo plazo de las economías. Esta limitación es clara en el capítulo 12, que queda en un epílogo un tanto apresurado de la sucesión de crisis, con escasa reflexión de conjunto.

Bibliografía

Krugman, P. (2009). The Return of Depression Economics and the Crisis of 2008. WW Norton and Co.
Minsky, H.P. (1982). Can «It» Happen Again? Essays on Instability and Finance. M.E. Sharp.
Roubini, N. y Nihm, S. (2010). Crisis Economics. A Crash Course in The Future of Finance. The Penguin Press.
Stiglitz, J.E. (2004). The Roaring Nineties: A New History of the World’s Most Prosperous Decade. WW Norton and Co.